EL DOMICILIO FISCAL Y SU REGULARIZACIÓN

El domicilio fiscal es el lugar de localización del obligado tributario en sus relaciones con la Administración Tributaria, por ello es importante mantenerlo actualizado, a fin de evitar que nos dejen de notificar comunicaciones que pudieran ser de gran importancia para nosotros. Y es que tener el domicilio fiscal desactualizado puede provocar imposibilidad de defendernos y que, cualquier día, podamos ver embargados bienes de nuestra propiedad.

El domicilio fiscal será:

– Para las personas físicas, el lugar donde tenga su residencia habitual. No obstante, para las personas físicas que desarrollen principalmente actividades económicas, en los términos que reglamentariamente se determinen, la Administración Tributaria podrá considerar como domicilio fiscal el lugar donde esté efectivamente centralizada la gestión administrativa y la dirección de las actividades desarrolladas. Si no se puede establecer dicho lugar, prevalecerá aquel donde radique el mayor valor del inmovilizado en el que se realicen las actividades económicas.

– Para las personas jurídicas, su domicilio social, siempre que en él efectivamente centralizada su gestión administrativa y la dirección de sus negocios. En otro caso , se atenderá al lugar en el que se lleve a cabo dicha gestión o dirección. Cuando no pueda determinarse el lugar del domicilio fiscal de acuerdo con los criterios anteriores prevalecerá aquel donde radique el mayor valor del inmovilizado..

– Para las personas o entidades no residentes en España, el domicilio fiscal se determinará según lo establecido en la normativa reguladora de cada tributo. En defecto de regulación será el representante al que se refiere el artículo 47 de esta Ley (Los obligados tributarios que no residan en España deberán designar un representante con domicilio en territorio nacional cuando operen en dicho territorio a través de un establecimiento permanente, cuando lo establezca la normativa tributaria o cuando operen en dicho territorio, por las características de la operación o actividad realizada o por la cuantía de la renta obtenida , así lo requiera la Administración Tributaria.)

Los obligados tributarios deberán comunicar su domicilio fiscal y el cambio del mismo a la Administración Tributaria que corresponda, en la forma y términos que se establezcan reglamentariamente. El cambio de domicilio fiscal no producirá efectos frente a la Administración hasta que no se cumpla con dicho DEBER de comunicación, pero ello no impedirá que, conforme a lo establecido, los procedimientos que se hayan iniciado de oficio antes de la comunicación de dicho cambio, puedan continuar tramitándose por el órgano correspondiente al domicilio inicial, siempre que las notificaciones derivadas de dichos procedimientos se realicen de acuerdo con el artículo 110 de la Ley General Tributaria. (Lugar y práctica de las notificaciones)

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