EL DIVORCIO EXPRESS

Cada día son más frecuente las separaciones matrimoniales y es que el modo de entender en la actualidad las relaciones de pareja ha convertido el “hasta que la muerte nos separe” en algo anticuado. Cuando un matrimonio no funciona y la situación se hace imposible, por circunstancias diversas y adversas, hay que tomar cartas en el asunto.

Para intentar adaptarse a esta nueva situación la ley cambió y se adaptó a los nuevos tiempos, para dar respuesta y dar solución a los conflictos entre cónyuges, que se dilataban en el tiempo y se convertían en un sinsentido.

Tras casi 25 años de vigencia la Ley del Divorcio de 1981 (conocida como la “sanfermina” por su fecha de aprobación), se necesitaba de una reforma, entendida por el Gobierno que consciente de esa situación aprobó la conocida como “ley del divorcio exprés” (por su rapidez, tres meses en situaciones de mutuo acuerdo).

En su Exposición de motivos se señala que la reforma que se acomete pretende que la libertad, como valor superior de nuestro ordenamiento jurídico tenga su más adecuado reflejo en el matrimonio. Además de la reducción de los plazos y, en consecuencia, de los costes generados, entre sus novedades se dispone la no necesidad de exponer motivo alguno para justificar la ruptura y la fórmula de la custodia compartida, cuando existen hijos en común.

Aún con esta reforma, el proceso de ruptura del matrimonio continúa siendo difícil para los implicados, ya que es un cambio radical en sus vidas. Incluso, muchas veces, es necesaria la ayuda psicológica para superar los efectos adversos.

Las claves para que el divorcio se realice de una forma rápida y sin problemas y así evitar esa situación desesperada y asfixiante, son las siguientes:

1ª.- El principal requisito para poder acceder al divorcio exprés  es que exista acuerdo entre ambos cónyuges. Si no, estaríamos hablando del tipo de divorcio contencioso, que impediría la opción y solución rápida de disolución del vínculo matrimonial.

2ª.- También debe  de existir acuerdo en dicha disolución de mutuo acuerdo referente a los asuntos de: guardia y custodia, régimen de visitas a los hijos, uso y disfrute de la vivienda familiar, pensión de alimentos y compensatoria etc…

3ª.- Deberán haber transcurrido tres meses desde la celebración del matrimonio, sea civil o religioso. De forma excepcional se puede presentar la solicitud de divorcio antes, cuando se acredite la existencia de un riesgo para la vida, integridad física, libertad, integridad psíquica o libertad e indemnidad sexual del cónyuge  demandante o de los hijos de ambos o de cualquiera de los miembros del matrimonio.

4ª.- Importante saber que no es necesaria la separación previa. Ello conlleva agilizar la disolución del vínculo y aliviar de trabajo a los Juzgados y Tribunales de Justicia. Eso sí, la fórmula de la separación matrimonial se mantiene para aquellas personas que la deseen, aunque en la vida real y en la práctica está en vía de extinción por diversos motivos, entre otros económicos y sentimentales. Eso sí, se ha de destacar que si uno de los cónyuges solicita la separación y el otro el divorcio, puestos en la balanza de la ley, la justicia se decanta por conceder el divorcio.

5ª. No es necesario alegar ninguna causa, ni citar motivo alguno por el que se haya llegado a esta situación. Todo queda en la intimidad de los divorciados.

6ª.- No es necesario repartir los bienes comunes.

7ª.- Se debe haber tenido el último domicilio conyugal dentro de España, al menos uno de los consortes, aún en el caso de que el matrimonio se hubiera contraído en el extranjero, siendo indiferente la nacionalidad de los mismos.

En definitiva, si se cumplen todas estas condiciones, en primer lugar,  se debe de pactar, preparar y firmar, debidamente asesorados por un Abogado un Convenio Regulador, que deberá recoger los siguientes aspectos:

– La designación de la persona bajo cuya custodia han de quedar los hijos nacidos del matrimonio y el régimen de visitas, comunicaciones y estancia con el progenitor que no viva con ellos después del divorcio. Existe la guarda compartida de la que ya informaremos en otro artículo.

– También se deberá acordar quién se queda con la vivienda y demás enseres, inmuebles y muebles, lo que se realiza mediante la correspondiente liquidación del régimen económico matrimonial.

– La cantidad que se fija como pensión alimenticia a satisfacer a los hijos.

– En el caso de que sea necesario, la pensión que se fijará al cónyuge al que la separación le suponga un empeoramiento económico al de su situación anterior, conocida como pensión compensatoria.

Una vez concretados todos estos aspectos ya se puede presentar la demanda, por medio de abogado y procurador. Siendo el proceso de mutuo acuerdo, se admite que un mismo abogado y procurador representen a los dos cónyuges; en el caso de que el proceso derive a contencioso estos profesionales ya no podrían participar en defensa de una sola de las partes.

Tras la presentación de la demanda, se nos pedirá que comparezcamos en el Juzgado para ratificar la demanda y el convenio en el plazo de una o dos semanas desde la presentación. Normalmente citan por separado a los cónyuges para evitar conflictos. Si hay ratificación, el juez examinará si el convenio regulador no es perjudicial para los hijos o para uno de los cónyuges. Si considera que no es justo, en todo o en parte, concederá un plazo de 10 días para proponer un nuevo convenio, limitado a corregir los puntos que no hayan sido aprobados. Presentada esta nueva propuesta  o transcurrido el plazo concedido sin hacerlo, el juez resolverá lo que estime oportuno atendiendo siempre al interés familiar. En el caso de que existan hijos menores o incapacitados, el juez recabará un informe del Ministerio fiscal. Oirá a los hijos si tienen suficiente juicio y son mayores de 12 años, trámite que se realizará de forma privada y respetando, en todo caso, el derecho a la intimidada del menor y la confidencialidad. Pero en los divorcios de mutuo acuerdo es una práctica que no se lleva  a cabo porque no hay necesidad de traumatizar al menor.

Finalmente se dicta sentencia, aproximadamente en dos o tres meses, dependiendo de la carga de trabajo del juzgado. La notificación pasará al Registro Civil  para su inscripción. Es importante solicitar un testimonio de la sentencia, para hacerla valer en otros registros, bancos, colegios, a fin de proceder conforme a lo recogido en la misma.

En Ayuda Letrada somos especialistas en divorcios, por lo que puede contar con nosotros para ayudarle y asesorarle en este tipo de proceso por un coste muy inferior al que se imagina.

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